Penélope (sin órganos) aserrando (lengua) Televiché

Por: Martha Luisa Hernández Cadenas

“Encontrad vuestro cuerpo sin órganos, sed

capaces de hacerlo, es una cuestión de vida o de muerte, de juventud o de vejez,

de tristeza o de alegría. Todo se juega a ese nivel”.

Gilles Deleuze, Félix Guattari. ¿Cómo hacerse cuerpo sin órganos?

“qué es la vida?

dónde está dios?

cómo adorarlo?

telemaquearlo?”.

Marien Fernández Castillo, Penélope aserrando Televiché.


 

 

¿Quién es ese poeta?, ¿cuál es su nombre?, ¿por qué articula de ese modo al enunciar sus poemas?, ¿para quién escribe?, ¿por quién llora?, ¿ante quiénes tiene lugar su desgarramiento?, ¿es un desgarramiento del cuerpo, del habla, del intestino?, ¿es un cuerpo sin órganos?, ¿cuerpo mueca, cuerpo hueca, cuerpo rueca, cuerpo habla, poeta?, ¿quién es ese poeta?

La escritura es un acto de rabia, de liberación, de disolución, no es unidad o progreso, es un embrión que muere en su contemporaneidad (no antes ni después). La escritura es el sino, el despegue. El poeta que piensa la escritura como el primer contacto con el espacio sideral, pertenece a una generación de la Universidad de las Artes, ISA, conocida como “novísima dramaturgia cubana” o Tubo de Ensayo,[1] ese poeta se llamaba Marien Fernández Castillo. El primer revolucionario en Teatro Mediocre del Caribe y en una larga lista de intervenciones y colaboraciones en los tempranos 2000 del ISA, se llamaba Marien Fernández Castillo. El poeta que “se quedó” también se llamaba así. El poeta que ahora trabaja como especialista y guía en el Museo Camilo Cienfuegos, en su natal Yaguajay, llevaba el mismo nombre, estoy segura. Existe otro, alterego del poeta, uno que sube pistas de audio a Spotify y videos de #hiphopcampestre, ese otro que comparte fotos y noticias en las madrugadas, se llama Zuleydys Depekín, y casi siempre escribe como estallándose.

La escritura es un acto de rebeldía, de anarquía, de protesta, hacia el magma originario, hacia el continuum de una gestación que es desastre encarnado, permanente estallido. Si me preguntan quién es ese poeta, pienso en lo desastrosas que son las definiciones para hablar de poesía. Intento capturar ese instinto que traduce una escritura ritual y corpórea, detecto en la poética de Marien Fernández Castillo/Zuleydys Depekín el efecto impactante de lo sensorial y lo vivo. Preguntarse qué atraviesa esa unidad que es experimentación inflexible, sin definirle tácitamente, sino viajando a través de él, de lo que escribe y cómo se lee, este ensayo es la oportunidad de escribir una semblanza. El poeta ha estado ocupado en una permanente disquisición sobre teatro, poesía, forma y textura.

 

Madre. Textículo, textilera, Tegucigalpa Teherán terapia…

 

Padre.  ¿Textura del tejido.

 

Madre. ¡Veah… Cundiamol.

 

Padre. ¿Nos dejamos lanzar.

 

Marien. Textral se escribe dándose a leer cual será.

 

Madre. ¿Manjúa.

 

Padre. ¡Mangle rojo.

 

Marien. ¿¡Apasote.[2]

 

Lo textral ocupó su pensamiento. Por ello la semblanza de un poeta se encuentra en el Museo Textral. La semblanza que inicio resume una ficha biográfica autosuficiente, su escritura como herbario de catástrofe y proceso, podría decirse que escribiendo su textum va escribiendo su vida. Por ello, al graduarse del ISA, Marien Fernández Castillo escribe una tesis escalofriante, delimita lo textral con la certeza de hacer un manifiesto sobre su léxico y sobre todo aquello descompuesto que le parece parte del teatro, de su país, de la familia, de su poética. Textum textral, mapa museable de lo que sencillamente le obsesiona, ¿dónde y cómo poner su cuerpo, su biografía y su caos en las palabras, en la grafía, en los signos de interrogación, en un “museo imposible”?

ediciones sinsentido se parece a este poeta, se trata de un proyecto editorial para poner interrogaciones sobre la escritura, los procesos, la investigación de grafías malditas. Por ello, cuando Marien Fernández Castillo envía su ficha para ser incluida en un libro de ediciones sinsentido, escribe: “1992. Yaguajay, Cuba. Text-joker, músico, poeta, Máster en lengua catalana y nault. Profesor de idioma aklikaché en la academia cubana de la lengua pura. Nadie se atreve a montar sus textos teatrales. Historiador de la vida de Camilo Cienfuegos”.

Sin decirlo todo ha pronunciado lo suficiente para entender qué lugar ocupa la palabra en su vida, es una práctica de la lengua que se autorepresenta “text-joker”, y se proscribe autoridad “profesor de idioma aklikaché en la academia cubana de la lengua pura”. Su acto es la tecnología, la tecnologización de las palabras en una lúdica del discurso. Está cautivo de la experimentación, ese es su sino, su devenir. Y pareciera que esta autorrepresentación es una paradoja permanente: “¿En qué género del teatro usted escribe su vida?”.[3]

He aquí la pregunta esencial, la definitiva, la que le quieren imponer, el poeta se pone encima el dictamen que le “define”, y no responde nunca esta pregunta, aunque en el fondo la disfrute mucho. Todo el mundo quiere saber por qué algo es como es y cómo “debería” afectar una forma de vida. El “idioma aklikaché” es un asidero de libertad, autárquico, escurridizo, para escribir esta semblanza le consulto insistentemente cómo cambia algo lo “aklikaché”. ¿Qué palabra aklikaché escribe su vida, su circunstancia? En “aklikaché”, estaa pregunta, “¿En qué género del teatro usted escribe su vida?”, se traduce así: “¿Ibat Ike bun tetron vidorra?”.[4] La “vidorra”, el “tetron”, todo eso nos recuerda que la traducción es la del prodigio lúdico, el experimentador, el acto imaginativo de escribirse sin hechos, la prueba de que ninguna pregunta es esencial, definitiva.

Al leer Penélope aserrando Televiché, texto publicado por ediciones sinsentido, los exámenes “definitivos” estaban en el aire. Leemos en Penélope…: “se fuma de noche / sale denbow teatro / de noche / sale teatro flow / al día”.[5]

Penélope… es un padecimiento del deseo. Allí escribe Telémaco su historia. Así vive su espera Penélope. En los lugares signados por el patriotismo y las gestas revolucionarias cubanas se contonea el poeta, produce algo escandaloso, rítmico, único, fuera de toda definición preestablecida. Porque el deseo no es el placer, es la prolongación del deseo, de lo imaginado, de cómo se mira a sí mismo en un paisaje lleno de citas y episodios intertextuales: “[…] herramientas, hombres, potencias, fragmentos de todo eso; pues no puede hablarse de “mi” cuerpo sin órganos, sino de “yo” en él, lo que queda de mí, inalterable y cambiando de forma, franqueando umbrales”.[6]

Su obra se sucede franqueando umbrales, en esa imposibilidad de “cuerpo sin órganos”. Si en obras anteriores su escritura para la escena era la prueba de las resistencias de lo dramático, lo postdramático, lo performativo, en Penélope… se agudizan las diferencias con un panorama contemporáneo; pero no como fórmula, sino como descarga (algo que caracteriza lo “text-joker”). Si antes Marien se encontraba en los límites, las fronteras del performance y el cambio de paradigma de una escena mimético-referencial, ahora es en sí mismo poeisis. Cuando leí Penélope… supe que estaba ante un ser único, paradisíaco, supe que todas las preguntas y todos los misterios que rodeaban a Marien y a Zuleydys exhibían sus umbrales franqueados allí.

Al preguntarle en Messenger por qué escribió Penélope…, responde:

Me defino como un creador que trabaja con la precariedad, Penélope fue construida en 2011 sobre entrevistas a mi abuela sobre su infancia en el monte […] ánimo de auto glorificación en situarme como el Telémaco de mi Penélope-Abuela. Esta obra fue escrita en Europa, en un momento que ella me esperaba como Penélope a Ulises, y ella veía inocentemente la televisión a ver si me veía, hablar de esto me da mucho dolor […] ya no sabes si se trata de un texto teatral, un sueño o un ensalmo yerbero para curar mal de ojo. En el campo creemos mucho en el mal de ojo.

Tiene que ser por eso, por esa creencia en el mal de ojo, que Abuela: “[…] salió a rezar su Quéseyó en el Horno”.[7] De qué precariedad está hecha su biografía, su obra, su teatro, su género, de qué precariedad están hechas la ausencia, la pérdida, la migración, la abuela y su temor. Cómo encontrarse con su abuela a través de las palabras, de su escritura:

 

ver a abuela ojerosa

apisando cocó desde el amanecer

lavarse sus cojones de buey
en la cañada

+

ni negros ni putas ni maricones ni comunistas”

+

tele sin embargo anhela

no temer al adverbio

retozar con los cabellos y la acción

electrificar ese morfema

en su propio lexema.[8]

 

Todas las utopías, las llagas y los placeres constituyen el lexema y el morfema de Penélope…. La gran tragedia de un héroe, del autor, cuando escribe: “qué tú quieres /
dos cuerpos?
/ así es la poesía del hambre,
/ y el hambre”, [9] cuando afirma: mi ronca tragedia
/ nuestra risa oculta nuestro pánico /
nuestra paranoia etnológica
/ no sabemos a dónde iremos a parar
/ desmoralizados por nuestra insignificancia”, [10]  cuando nos advierte de las consecuencias: nos mantienen
/ nos volvemos administradores de un vacío
/ de lo que no tiene arista”.[11] Escribe y arroja mucha luz sobre la pulsión de su poema que es ronca tragedia porque asume que actúa en un reproducción de la misma pregunta:

+

a deletrear

a hablar

a escribir

a textrear

[…]

cavilando en el

qué es qué

en qué es

la acción.[12]

 

Un final, una “acción”, la utopía del deletreo, del habla, de la roncura, del vacío, de la escritura, del textrear. Penélope… ha arrancado con una pulsión esclarecedora: “+ / la acción / llega en / una pista de aterrizaje”.[13]

Penélope… nos aproxima al qué es la acción, su inutilidad, su espectacularidad, la inmanencia de la muerte de José Martí fuera del campo de batalla, la no acción de su muerte. ¿El teatro no debería ser siempre acción?, ¿lo textral, la lengua, el teatro flow no es acción en sí mismo? Marien escribe la acción como la entiende, un aterrizaje forzoso, un ir y venir de traumas, episodios autobiográficos, históricos. Todo puede ser semiaccionado por un signo de puntuación, un signo de “+” que parece distinguir el amontonamiento de sucesos, provocaciones. La acción de Marien es activar el teatro y hacerlo durante su cavilación sobre qué es la ausencia, sobre lo que sería posible ser en un futuro 2222.

La definición, autodefinición que hallábamos en Textral del arte efímero se sitúa aquí en ese “accionar” poético y desgarrador:

+

dijo Penélope

parece un poema

ah!

es teatro

parece un cuento

es teatro

parece un ensayo

es teatro

parece teatro

es una bufanda destejida

parece una constitución una república un parlamento un bufete

un guateque.[14]

 

Nada está dado por sentado, pero el teatro (sin género) moviliza el acto de este “cuerpo sin órganos”, el teatro no justifica qué es o cómo se dice, se deja hacer por lo político, el guateque, se comprime en un textum para descargarle, un poema sin abreviaturas para curar todos los males, un teatro propio. Me pregunto si toda poesía o todo teatro no debería ser otra cosa que eso: una verdad chorreante sobre el miedo propio, el miedo a decir qué es el teatro y destruir todo lo que creemos conocido.

 

en esa superficie

hay un teatro

al momento

lo destruye

nosotros

ninguno

la acción sí

la pista de aterrizaje sí

el henequén sí

el marabú sí.[15]

 

Recuerdo que ciertos artistas de mi generación abrían el libro en cualquier página y leían en voz alta fragmentos de Penélope… para soportar el día a día, para sacar su propia hambre y su propia ronquera. Yohayna Hernández lo hizo para inspirarse en textos teóricos y otras impertinencias. Pedro Enrique Villarreal lo hizo una y otra vez antes de convertirse él en Penélope. Ricardo Sarmiento leyó un fragmento para negarse al derrumbe de la sala Kid Chocolate. Una vez, en el Taller Chullima, destruí una edición de Penélope… metiéndola en una máquina llena de grasa, sobrevivió esta frase: “en ese instante te atornillarás”.

Podría decirse que para la escritura de esta semblanza el acto de hacerse “cuerpo sin órganos” es una forma de materializar un estado compartido de miedos, luchas, activismos, decisiones de vida, masoquismo. Aprendemos a cuestionarnos con Penélope… que:

“el organismo humano es escandalosamente ineficaz; en lugar de una boca y de un ano, que corren el riesgo de estropearse, ¿por qué no podría haber un sólo orificio polivalente para la alimentación y la defecación? Se podría obturar la boca y la nariz, rellenar el estómago y abrir directamente en los pulmones un agujero de ventilación, así tenía que haber sido desde un principio ‘”; —del cuerpo masoquista, que se comprende mal a partir del dolor, porque fundamentalmente es un asunto de CsO [cuerpo sin órganos]; el masoquista se hace coser por su sádico o su puta, coser los ojos, el ano, el uréter, los pechos, la nariz; se hace inmovilizar para detener el ejercicio de los órganos, despellejar como si los órganos dependieran de la piel, sodomizar, asfixiar para que todo quede herméticamente cerrado.[16]

 

La singularidad de Penélope…, el principio de una grieta, de un dolor físico:

 

me achicharré la rosca

me di muy duro contra el muro

me reventé la cara

me reventaron el culo

me picaron la cara

me donaron la sangre

me borraron del mapa

me hurtaron sendas caries

me lo violaron bien el culo la tristeza alegría rencor odio el amor.[17]

 

Es cierto que Penélope… se moviliza a partir de un flujo de ideas, esta condición viene dada por lo que el propio Marien Fernández Castillo me contó, dice que es un texto que grabó como archivo de audio y luego transcribió. Proceso de absorción de una experiencia improvisada, experiencia que una vez hecha textura, pasa a traducir sensiblemente el testimonio del text-joker, de quien pone un ritmo en el oído del otro y lo hace como eterna repetición de su voz, su huella, su drama. Acción que desafina contra todos los géneros de teatro, bajo la imposibilidad de un “cuerpo sin órganos”. La operación es el slam, la traducción de su “lengua pura”, ello no quiere decir que no hay aquí depuración, pero ilustra por qué esta semblanza debe ser colocada en un museo que no existe todavía, aquel Museo Textral con laberintos poéticos y performativos definidos por el sudor, la respiración, la improvisación, los signos de puntuación que son sacudidas gráficas.

¿Quién es ese poeta?, ¿cuál es su nombre?, ¿por qué articula de ese modo al enunciar sus poemas?, ¿para quién escribe?, ¿por quién llora?, ¿por quién se desgarra?, ¿ante quiénes tiene lugar ese desgarramiento?, ¿es un desgarramiento del cuerpo?, ¿cuerpo sin órganos?, ¿cuerpo mueca, cuerpo hueca, cuerpo rueca, cuerpo habla, poeta?, ¿cuerpo text-joker?, ¿cuerpo aklikaché?, ¿cuerpo ojo?, ¿textral, textrear?, ¿abuela?, ¿Zuleydys?, ¿Marien?, ¿textum fatum?, ¿majá Santamaría?, ¿museo?, ¿por qué no es publicado todos los días y reconocido con todos los premios?, ¿por qué no conocías su semblaza o lo aklikaché o ediciones sinsentido?, ¿por qué no vas al Museo Camilo Cienfuegos y le pides que te hable del caballo de Camilo?, ¿por qué no lees en voz alta una página del libro y armas tu propia revolución, tu propio denbow de crisis y rabia?, ¿tu vaciamiento?, ¿tu extinción? [i]

 

[1] Actualmente Laboratorio Escénico de Experimentación Social, LEES, antes Laboratorio Ibsen, primero Tubo de Ensayo. Coordinado actualmente por: Yohayna Hernández, Dianelis Diéguez, Marta María Borrás y Martha Luisa Hernández Cadenas, en su núcleo fundador estaban William Ruiz Morales, Alejandro Arango.

[2] Fernández, Marien. Textral del arte efímero. Trabajo de Diploma. Universidad de las Artes, ISA, 2010.  p. 25

[3] Ibíd., p.109

[4] Traducción propuesta por Zuleydys Depekín, martes 5 de febrero de 2019.

[5] Fernández Castillo, Marien. Penélope aserrando Televiché. Ediciones sinsentido, La Habana, 2017, p.

[6] Deleuze, Gilles; Guattari, Félix. ¿Cómo hacerse cuerpo sin órganos? En: Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. PRE-TEXTOS, 2002, España, p. 166

 

[7] Ibíd., p. 115.

[8] Ibíd., p. 26

[9] Ibíd., p. 23

[10] Ibíd., p. 77

[11] Ibíd., p. 27

[12] Ibíd., p. 78

[13] Ibíd., p. 5

[14] Ibíd., p. 44-45

[15] Ibíd., p. 53

[16] Ibíd., p. 157

[17] Ibíd., p. 48

[i] Incluyo el texto que escribí para el performance de presentación del libro y que fuera leído en la sala Kid Chocolate para su presentación durante Espacios Ibsen. Jornadas de teatro cubano-noruego (noviembre de 2017); y en el evento organizado por el Laborotario Escénico de Experimentación Social, LEES; Osikán. Plataforma Escénica Experimental, y ediciones sinsentido: Invierno Textral en Yaguajay (diciembre de 2017). La sala Kid Chocolate está siendo demolida en estos momentos, no sé si sentir rabia o dolor.

 

Un libro sinsentido

En las manos

En las uñas

En el prepucio

Un libro sinsentido

En la mitología nacional

La nación patriótica de volúmenes

 y antologaciones

y compilaciones

y selecciones

(no exclusivas, elusivas, without sense, solitarias, mojigatas)

La nación poeisis de anecdotarios en mayúscula con babosas ilusiones apropiadas para héroes e hijos heroicos

Esta vez se trata de un libro sin el tradicional colorete del heroísmo

Libro héroe sin comité de evaluación para babearlo

Coloque al prójimo sinsentido en su prepucio, allí cabe su heroicidad

 

Penélope espera

Sangrando y desguazando el alimento

Un libro hambriento

Que grita Agh!

Boxeadores

Boxeantes

Boxeo medallista

Boxeo lingüístico

Boxeo interior

Boxeo intestino

Boxeo penetrante

Telémaco grita en el parlamento

Los hechos

La muerte

La caída

El libro

Grotesco

El libro

Marien

Enferma

Enfermo al boxeo

Su glotis

Su ojo

Me envía un sms: “y eso del libro cuándo es exactamente?”

La comisura de los labios boxeante

Boxeándose tritúranse la palabrona

Griterío en torno al libro montuno zigzagueante

Zigsentido

 

La cosa está en la espera

Penélope

Está en la mueca

Está en el fallo

Está en el boxeo

Sólo rectos

Rectos y ganchos

Pisadas sobre mi cabeza

Revientan mi cabeza

La cabeza de Marien como el escupitajo en el ring de boxeo

Un poco de sangre

La obra parece que tiene un final muy triste

 

Del manjuarí y el majá Santamaría se habrá escrito algún libro?

 

La bilis del cochino más cochino de los hijos me mira desde este libro purificante

 

El hijo sinsentido

El hijo libro con el ojo roto con el alma roto con la pinga roto con el guante roto

Un torneo perdido

Otra vez

A esperar

El aniversario

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++

El libro sinsentido tragado por el boxeador

Si sufro es porque soy sensible

Si sufre es porque sufre Telémaco

Hemos sufrido con la misma intensidad con la que hemos gozados

 

Este pequeño libro es un lugar más bello que el pasado.

Un comentario en “Penélope (sin órganos) aserrando (lengua) Televiché

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